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TODO o NADA, Día 18 – Sé el Atalaya: Pararse en la Brecha

Rudy Escobar

“El Día 18 – Sé el Atalaya” desafía a los hombres a pararse en las brechas espirituales que amenazan a las familias, comunidades, iglesias y corazones. Basado en Ezequiel 22:30, este devocional retrata a los antiguos atalayas—hombres que protegían ciudades enteras prestando atención, dando la alarma e intercediendo. Hoy, las brechas aparecen en matrimonios, ausencia paterna, compromisos vacíos, adicciones y desgaste espiritual. Los hombres “todo o nada” se niegan a ser pasivos; oran, se arrepienten, advierten y luchan en amor por lo que más importa. Un atalaya se convierte en protector del propósito y guardián del destino.

 

Bienvenido al devocional Todo o Nada. Hoy hablamos de, Sé el Atalaya: Pararse en la Brecha”.

 “Busqué entre ellos un hombre que levantara un muro y se pusiera en pie en la brecha delante de mí a favor de la tierra, para que yo no la destruyera; pero no lo hallé.” - Ezequiel 22:30

 G.K. Chesterton dijo: El verdadero soldado no pelea porque odia  lo que tiene enfrente, sino porque ama lo que deja detrás.

 En las ciudades antiguas, las murallas no eran solo límites.

 Eran líneas de vida. Protegían contra la invasión enemiga, pero las murallas también requerían atalayas: hombres que se paraban en lo alto, escaneando el horizonte en busca de peligro, listos para dar la alarma. Una brecha en la muralla no era solo un problema estructural, era una invitación a la destrucción.

 Y la única forma de detenerla era que alguien se parara en la brecha, poniendo su cuerpo donde faltaban los ladrillos. En tiempos de Ezequiel, Dios buscó un hombre que se parara en la brecha espiritual por el pueblo de Israel: alguien que intercediera, alguien que advirtiera, alguien que orara. Pero no encontró a nadie.

 No fue porque no hubiera disponibles, sino porque no había dispuestos.

 Hoy, las brechas no están en murallas de piedra alrededor de una ciudad o aldea. Están en los matrimonios, en los hogares sin padre, en iglesias llenas de compromisos mediocres, en amistades donde nadie dice la verdad difícil, en vecindarios donde nadie ora por protección, y en el corazón de los hombres, donde la adicción, la pasividad o la vergüenza han abierto grietas profundas.

 La pregunta es: ¿te pararás tú en la brecha?

 Ser un atalaya no significa que seas mejor que otros. Significa que te importa lo suficiente como para prestar atención. Significa que intercedes cuando otros se quedan en silencio. Significa que tienes el valor de ver el avance del enemigo y gritar: “¡No en mi turno!”

 Este llamado no es solo para pastores o líderes. Es para padres, hermanos, hijos y amigos. Es para hombres que ven el desvío en sus familias, las mentiras en su cultura, la batalla en el alma de su hermano y deciden pelear en oración y verdad.

 Los hombres Todo o Nada no se sientan cómodos mientras otros sangran. Ellos toman su lugar en la muralla. Aprenden a escuchar al Espíritu Santo.

 Quizás oren a medianoche mientras otros duermen. Quizás se arrepientan mientras otros culpan. Se convierten en los hombres en los que Dios puede confiar para decir: “Yo estaré ahí.”

 Y los hombres Todo o Nada saben que el reino de Dios avanza cuando los hombres avanzan en su discipulado y en su crecimiento como hijos del Rey. Dios es el Capitán. Nosotros llevamos la bandera y clamamos a nuestro Rey que nos dé fuerza para resistir y ganar la batalla.

 

Desafío de Hoy

Pídele a Dios que te muestre dónde está rota la muralla. ¿Está en tu hogar? ¿En tu iglesia? ¿En la vida de un amigo? ¿En tu propio corazón? Escribe lo que Él te revele y toma una acción: ora, acércate, arrepiéntete o habla la verdad.

 Toma tu lugar. Párate en la brecha.

 Cuando te paras en la brecha, te conviertes en protector del propósito y guardián del destino.

Esto es lo que significa ser un hombre Todo o Nada: totalmente rendido, totalmente comprometido.

 Sigue mostrándote fiel.

Dios honra al hombre que se niega a retroceder.