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TODO o NADA, DÍA 27 – MANTEN UN CORAZÓN TIERNO: Permaneciendo Sensible en un Mundo Duro

Rudy Escobar

“El Día 27 – Mantén un Corazón Tierno” llama a los hombres a permanecer sensibles y receptivos en un mundo que aplaude la dureza emocional y la autoprotección. A través de Ezequiel 36:26 y la poderosa historia de perdón de Immaculée Ilibagiza, este devocional muestra que la ternura no es debilidad, sino fuerza sobrenatural. Un corazón endurecido bloquea la intimidad, mata la compasión, resiste la corrección y adormece la sensibilidad espiritual, mientras que un corazón tierno se convierte en tierra fértil para la corrección, el llamado y la sanidad de Dios. Los hombres “todo o nada” permiten que Dios ablande su corazón para amar profundamente, sentir con verdad y vivir plenamente vivos.

Bienvenido al devocional Todo o Nada. Hoy hablamos de: Mantener un Corazón Tierno: Permaneciendo Sensible en un Mundo Duro

“Les daré un corazón nuevo y pondré un espíritu nuevo dentro de ustedes; quitaré de ustedes el corazón de piedra y les daré un corazón de carne.” - Ezequiel 36:26 NVI

 “La dureza de nuestro corazón no es un escudo; es una herida que no sanará a menos que dejemos que Dios la toque.” — Jackie Hill Perry

 Durante lo más crudo del genocidio en Ruanda en 1994, historias de brutalidad y dolor estremecieron al mundo. Pero de las cenizas comenzaron a surgir testimonios de gracia.

 Una de esas historias es la de Immaculée Ilibagiza (Inmaculé Iyibalizá), quien sobrevivió 91 días en un diminuto baño junto con otras siete mujeres, mientras asesinos las buscaban afuera. Perdió a la mayoría de su familia. Soportó un trauma indescriptible. Y aun así se negó a permitir que la amargura endureciera su corazón.

 Años más tarde, Immaculée se encontró cara a cara con el hombre que ayudó a orquestar la masacre de sus seres queridos. ¿Qué hizo? Lo perdonó. No porque lo mereciera, sino porque se negó a vivir con un corazón endurecido. 

“El perdón”, dijo, “es el único camino hacia la sanidad.”

 Su historia nos recuerda que la ternura no es debilidad: es fuerza sobrenatural.

 A los hombres a menudo se les enseña a “endurecerse”. No llores. No muestres emoción. No dejes que nada te afecte. Y aunque la resiliencia es importante, la dureza sin control no lo es.

 Un corazón duro bloquea la intimidad. Apaga la empatía. Resiste la corrección. Y con el tiempo, adormece nuestra sensibilidad espiritual. Dejas de sentir convicción. Dejas de escuchar claramente a Dios. Te vuelves insensible al dolor de otros y hasta al tuyo propio.

 La Escritura advierte constantemente contra la dureza de corazón. El corazón endurecido de Faraón lo llevó a la ruina. Los discípulos batallaron para entender a Jesús por causa de su dureza. Hebreos nos advierte: “No endurezcan sus corazones.” (Hebreos 3:8).

 Los hombres Todo o Nada eligen otro camino. Permanecen tiernos delante de Dios. Dejan que Su Palabra los traspase. Permiten que las lágrimas fluyan cuando es necesario. No huyen de la compasión ni de la vulnerabilidad. Su fuerza no está en la indiferencia, sino en estar plenamente vivos emocional, espiritual y relacionalmente.

 Mantenerse tierno no significa comprometer la verdad. Significa sostener la verdad con gracia. Hablar palabras duras con amor. Liderar con convicción, pero seguir siendo accesible.

Confrontar el pecado, pero permanecer con espíritu manso.

También significa guardar tu corazón de la amargura, el cinismo y la apatía. Estas cosas pueden endurecer a un hombre más rápido que un fracaso. Pero Jesús quiere darte un corazón vivo, sensible y abierto a Su toque.

 Entonces, ¿cuándo fue la última vez que lloraste por tu pecado? ¿O que sentiste profunda compasión por el dolor de otro? ¿O que dejaste entrar a alguien en tu propio duelo?

 Un corazón tierno es tierra fértil para el crecimiento. Es donde Dios planta convicción, sueños, corrección y llamado. Y es lo que te distingue en un mundo que se ha vuelto insensible.

 Desafío de Hoy
Pregúntale al Espíritu Santo: “¿Dónde se ha endurecido mi corazón?” Luego da un paso tangible para ablandarlo. Podría ser perdonar a alguien contra quien has guardado rencor. Podría ser confesar tu propia dureza. Podría ser expresar la emoción que has reprimido o escuchar a alguien más sin juzgar. Deja que Dios enternezca tu corazón otra vez.

 Cuando mantienes un corazón tierno, permaneces abierto a la voz de Dios, a las necesidades de otros y a la plenitud de vida que Él ofrece.

 Esto es lo que significa ser un hombre Todo o Nada: totalmente rendido, totalmente comprometido.

 Sigue mostrándote fiel.
Dios honra al hombre que se niega a retroceder.